Todo
lo que carece de fundamento científico es una cosa irracional.
La
religión es una cosa que carece de fundamento científico.
La
religión es una cosa irracional.
Resumen
Es
bien sabido que la mejor manera de determinar si una cosa o un
conjunto de cosas están fundamentadas en la razón, es el método de
investigación empírico-analítico. Entendiendo que este tipo de
investigación se basa en la observación de los elementos que
componen el ente que es objeto de estudio, hacer pruebas sobre los
mismos y a partir de allí obtener una conclusión. Este método de
investigación es el usado en las investigaciones científicas. De
esta manera, se afirma que, si algo no se puede analizar usando este
método de investigación, entonces carece fundamento científico.
Por lo que, en esta categoría entrarían aquellas creencias que se
fundamentan en un plano meramente subjetivo, es decir, que nacen a
partir de los deseos y de las percepciones individuales; como la
religión. Así, se concluye que este tipo de creencias evaden la
racionalidad y por esto, se consideran irracionales.
Desarrollo
de la tesis.
Usualmente
es entendido que la religión es el conjunto de creencias y
convicciones que relaciona a la humanidad con su existencia. Y se
entiende, a su vez, que ésta forma parte de la representación
individual o grupal de una determinada cultura, quienes buscan
satisfacer mediante rituales y ofrendas, los deseos de una o más
deidades –en el caso de las religiones teístas– o de alcanzar
estados espirituales, como en gran parte de las religiones no
teístas. Ahora, si se afirma que la religión ha sido parte
fundamental de los seres humanos casi desde el origen de éste como
especie, ¿por
qué se dice entonces que podría tener un impacto negativo en la
sociedad?
Para contestar esta pregunta tengamos en cuenta lo siguiente:
En
primer lugar, hay que responder a la pregunta: ¿qué
tan beneficiosa ha sido la religión para la humanidad?
Se
argumenta que los beneficios de la religión, recaen principalmente
en su capacidad para unir a los grupos de personas para que estos
convivan en comunidad, y ¿por qué no?, en el “muro psicológico”
–como lo denominó alguna vez el autor franco-libanés Amin
Maalouf– que se crea en la mente de éstas; puesto que se cree que
las personas religiosas tienden a tener menos pensamientos agresivos
y a ser más caritativos.
¿Qué
dicen los estudios?
Estudios
llevados a cabo por el London
School of Economics (LSE)
y
el Centro Médico de la Universidad Erasmus en los Países Bajos,
demuestran que efectivamente, el pertenecer y participar de manera
activa en sectas religiosas, podría ser beneficioso para la salud
mental. Han concluido que la participación en estas organizaciones
se asocia con una disminución de síntomas depresivos y desarrolla
la creatividad.
Otros
estudios llevados a cabo por las Universidades de Colorado y de la
Florida, indican que en promedio las personas pertenecientes a una
organización religiosa son un 27% más caritativas, que los que no
pertenecen a ninguna. Esto se da, según Mikhail Smezov, doctor en
psicología de la Universidad de Moscú, porque “para una persona
religiosa todo tiene un límite, ese límite lo establece su religión
y cuando se está tan seguro de que algo es real, las personas harán
lo que sea para darle sentido”. Por lo que es correcto afirmar que
la religión, en general, si hace a las personas un poco más
bondadosas.
Con
estos datos es imposible negar que la religión, en todas sus formas,
aporta de manera significativa al desarrollo del hombre en sociedad.
Pero la realidad es que al igual que casi todas las cosas que ha
creado el hombre, la religión no sólo aporta cosas buenas, sino que
también ha aportado cosas malas, por lo que habría que responder:
¿Son
estos beneficios suficientes para ignorar el daño que hace?
¿Cuáles
son estos daños?
Se
podría comenzar hablando acerca de las horrendas cosas que se
realizaron en la edad media como parte de la santa inquisición. Pero
curiosamente lo peor que ha traído la religión parece no
desprenderse directamente de ésta, sino de la interpretación que
las personas le han dado; y esto es lo que se conoce como el
fanatismo religioso. Entendiéndose el fanatismo como una actitud que
se manifiesta como pasión exagerada, desmedida y tenaz en defensa de
una idea, teoría, cultura, estilo de vida, etc.
En
líneas generales, el fanatismo es algo sumamente peligroso. El afán
de la gente a que las personas se sometan a su ideología ha sido
durante años el causante de muchas confrontaciones; desde las
guerras sumerias hasta las cruzadas, desde el apartheid hasta las
masacres de Uganda y Ruanda del siglo pasado. En el caso del
fanatismo religioso, la idea de encontrar la deidad verdadera ha
generado malestar por siglos; las personas creen tan confiadamente
que su religión es la verdadera que incluso hoy en día, cuando la
tecnología ha llegado a límites inimaginables, cuando se tiene un
gran conocimiento sobre el origen de las cosas y se ha llegado a un
punto de entendimiento inimaginablemente grande, las personas se
siguen matando en nombre del “Dios verdadero”.
Así,
terminamos respondiendo a la pregunta planteada al inicio: ¿por
qué se dice entonces que podría tener un impacto negativo en la
sociedad?
Se
debe decir en primera instancia, que las creencias espirituales de
las personas no se discuten ni se cuestionan en sí mismas. Lo que se
cuestiona es el hecho de querer que todas las personas acepten esas
ideas, y que nuestras leyes se basen en dicha ideología. Es
entendible que en tiempo pasado se creyese de manera estricta en todo
lo que se relata en los libros sagrados de las religiones y se
establecieran éstos como manuales de moral y de convivencia. Pero
cuando hoy se sabe que gran parte de lo que se narra en estos
documentos está totalmente infundado, termina siendo absurdo que las
personas realmente pretendan que todo se cimiente sobre éstos. Y lo
que es peor, que las personas se apeguen a la idea de que para
convivir en paz en una sociedad la ideología religiosa está entre
los aspectos más relevantes. Es evidente que la religión ha tenido
un impacto tan grande en las personas que incluso los ha llevado a
estar dispuestos a morir por defenderla.
Conclusión
Se
debe comprender que no se trata de “satanizar” la religión, sino
de establecer de manera objetiva la utilidad de esta en la sociedad.
Y en ese sentido no hay duda de que la religión, aunque ha sido y
sigue siendo parte importante de nuestra historia, una vez analizada
en términos de su utilidad podría no ser tan buena como se cree.
Ahora, si esto es cierto y se suma al hecho de que es una creencia
subjetiva, se debe afirmar que la religión es completamente
irracional.
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