jueves, 19 de noviembre de 2015

La religión y su impacto negativo en la sociedad

Todo lo que carece de fundamento científico es una cosa irracional.
La religión es una cosa que carece de fundamento científico.
La religión es una cosa irracional.

Resumen
Es bien sabido que la mejor manera de determinar si una cosa o un conjunto de cosas están fundamentadas en la razón, es el método de investigación empírico-analítico. Entendiendo que este tipo de investigación se basa en la observación de los elementos que componen el ente que es objeto de estudio, hacer pruebas sobre los mismos y a partir de allí obtener una conclusión. Este método de investigación es el usado en las investigaciones científicas. De esta manera, se afirma que, si algo no se puede analizar usando este método de investigación, entonces carece fundamento científico. Por lo que, en esta categoría entrarían aquellas creencias que se fundamentan en un plano meramente subjetivo, es decir, que nacen a partir de los deseos y de las percepciones individuales; como la religión. Así, se concluye que este tipo de creencias evaden la racionalidad y por esto, se consideran irracionales.

Desarrollo de la tesis.
Usualmente es entendido que la religión es el conjunto de creencias y convicciones que relaciona a la humanidad con su existencia. Y se entiende, a su vez, que ésta forma parte de la representación individual o grupal de una determinada cultura, quienes buscan satisfacer mediante rituales y ofrendas, los deseos de una o más deidades –en el caso de las religiones teístas– o de alcanzar estados espirituales, como en gran parte de las religiones no teístas. Ahora, si se afirma que la religión ha sido parte fundamental de los seres humanos casi desde el origen de éste como especie, ¿por qué se dice entonces que podría tener un impacto negativo en la sociedad? Para contestar esta pregunta tengamos en cuenta lo siguiente:

En primer lugar, hay que responder a la pregunta: ¿qué tan beneficiosa ha sido la religión para la humanidad?
Se argumenta que los beneficios de la religión, recaen principalmente en su capacidad para unir a los grupos de personas para que estos convivan en comunidad, y ¿por qué no?, en el “muro psicológico” –como lo denominó alguna vez el autor franco-libanés Amin Maalouf– que se crea en la mente de éstas; puesto que se cree que las personas religiosas tienden a tener menos pensamientos agresivos y a ser más caritativos.
¿Qué dicen los estudios?
Estudios llevados a cabo por el London School of Economics (LSE) y el Centro Médico de la Universidad Erasmus en los Países Bajos, demuestran que efectivamente, el pertenecer y participar de manera activa en sectas religiosas, podría ser beneficioso para la salud mental. Han concluido que la participación en estas organizaciones se asocia con una disminución de síntomas depresivos y desarrolla la creatividad.

Otros estudios llevados a cabo por las Universidades de Colorado y de la Florida, indican que en promedio las personas pertenecientes a una organización religiosa son un 27% más caritativas, que los que no pertenecen a ninguna. Esto se da, según Mikhail Smezov, doctor en psicología de la Universidad de Moscú, porque “para una persona religiosa todo tiene un límite, ese límite lo establece su religión y cuando se está tan seguro de que algo es real, las personas harán lo que sea para darle sentido”. Por lo que es correcto afirmar que la religión, en general, si hace a las personas un poco más bondadosas.
Con estos datos es imposible negar que la religión, en todas sus formas, aporta de manera significativa al desarrollo del hombre en sociedad. Pero la realidad es que al igual que casi todas las cosas que ha creado el hombre, la religión no sólo aporta cosas buenas, sino que también ha aportado cosas malas, por lo que habría que responder:

¿Son estos beneficios suficientes para ignorar el daño que hace?
¿Cuáles son estos daños?
Se podría comenzar hablando acerca de las horrendas cosas que se realizaron en la edad media como parte de la santa inquisición. Pero curiosamente lo peor que ha traído la religión parece no desprenderse directamente de ésta, sino de la interpretación que las personas le han dado; y esto es lo que se conoce como el fanatismo religioso. Entendiéndose el fanatismo como una actitud que se manifiesta como pasión exagerada, desmedida y tenaz en defensa de una idea, teoría, cultura, estilo de vida, etc.
En líneas generales, el fanatismo es algo sumamente peligroso. El afán de la gente a que las personas se sometan a su ideología ha sido durante años el causante de muchas confrontaciones; desde las guerras sumerias hasta las cruzadas, desde el apartheid hasta las masacres de Uganda y Ruanda del siglo pasado. En el caso del fanatismo religioso, la idea de encontrar la deidad verdadera ha generado malestar por siglos; las personas creen tan confiadamente que su religión es la verdadera que incluso hoy en día, cuando la tecnología ha llegado a límites inimaginables, cuando se tiene un gran conocimiento sobre el origen de las cosas y se ha llegado a un punto de entendimiento inimaginablemente grande, las personas se siguen matando en nombre del “Dios verdadero”.

Así, terminamos respondiendo a la pregunta planteada al inicio: ¿por qué se dice entonces que podría tener un impacto negativo en la sociedad?

Se debe decir en primera instancia, que las creencias espirituales de las personas no se discuten ni se cuestionan en sí mismas. Lo que se cuestiona es el hecho de querer que todas las personas acepten esas ideas, y que nuestras leyes se basen en dicha ideología. Es entendible que en tiempo pasado se creyese de manera estricta en todo lo que se relata en los libros sagrados de las religiones y se establecieran éstos como manuales de moral y de convivencia. Pero cuando hoy se sabe que gran parte de lo que se narra en estos documentos está totalmente infundado, termina siendo absurdo que las personas realmente pretendan que todo se cimiente sobre éstos. Y lo que es peor, que las personas se apeguen a la idea de que para convivir en paz en una sociedad la ideología religiosa está entre los aspectos más relevantes. Es evidente que la religión ha tenido un impacto tan grande en las personas que incluso los ha llevado a estar dispuestos a morir por defenderla.

Conclusión


Se debe comprender que no se trata de “satanizar” la religión, sino de establecer de manera objetiva la utilidad de esta en la sociedad. Y en ese sentido no hay duda de que la religión, aunque ha sido y sigue siendo parte importante de nuestra historia, una vez analizada en términos de su utilidad podría no ser tan buena como se cree. Ahora, si esto es cierto y se suma al hecho de que es una creencia subjetiva, se debe afirmar que la religión es completamente irracional.

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